Cuando pensamos en la menopausia, los sofocos suelen ser el primer síntoma que nos viene a la cabeza. Sin embargo, esta etapa puede producir muchos otros cambios: alteraciones del sueño, sequedad vaginal, molestias durante las relaciones, cambios en el estado de ánimo o modificaciones en la salud ósea y cardiovascular.
Además, no todas las mujeres viven la menopausia de la misma manera. Algunas apenas presentan síntomas, mientras que para otras pueden llegar a interferir significativamente en su calidad de vida.
En Clínica Astravia queremos ayudarte a entender qué ocurre durante esta etapa, qué síntomas pueden estar relacionados con la menopausia y, sobre todo, qué opciones existen cuando empiezan a resultar molestos.

Tabla de contenido
¿Qué es exactamente la menopausia?
La menopausia se define como el momento en el que han transcurrido 12 meses consecutivos sin menstruación, siempre que no exista otra causa que explique su desaparición.
Habitualmente se produce alrededor de los 50 años, aunque existe variabilidad entre unas mujeres y otras.
Sin embargo, los cambios hormonales comienzan antes de que desaparezca definitivamente la menstruación. Este periodo de transición se conoce como perimenopausia y puede prolongarse durante varios años.
Durante esta etapa, la función de los ovarios comienza a cambiar y los niveles hormonales, especialmente los estrógenos, se vuelven más variables.
Por eso, los primeros síntomas pueden aparecer cuando todavía existen menstruaciones.
¿Cómo empiezan los primeros síntomas?
Una de las primeras señales suele ser un cambio en el patrón menstrual.
Las reglas pueden hacerse:
- Más irregulares.
- Más cortas o más largas.
- Más abundantes o más escasas.
- Más próximas entre sí o aparecer después de varios meses sin menstruación.
Estos cambios son frecuentes durante la transición menopáusica, pero no todos los sangrados deben atribuirse automáticamente a la menopausia.
Un sangrado especialmente abundante, muy prolongado, repetido entre menstruaciones o que aparece después de haber alcanzado la menopausia debe ser valorado por un ginecólogo.
Sofocos y sudoración nocturna
Son probablemente los síntomas más conocidos.
Los sofocos se manifiestan como una sensación repentina de calor que suele comenzar en el tórax, cuello o cara y puede acompañarse de sudoración, enrojecimiento y, ocasionalmente, palpitaciones.
Cuando aparecen durante la noche pueden provocar despertares frecuentes y afectar significativamente al descanso.
Su intensidad y duración son muy variables. Algunas mujeres los presentan durante poco tiempo, mientras que en otras pueden persistir durante años.
Pero los sofocos son solamente una parte de la menopausia.
Alteraciones del sueño
Dormir peor es una queja muy habitual durante esta etapa.
En ocasiones el problema está directamente relacionado con los sofocos y la sudoración nocturna, pero no siempre.
Puede aparecer:
- Dificultad para conciliar el sueño.
- Despertares frecuentes.
- Sueño menos reparador.
- Despertar demasiado temprano.
- Cansancio durante el día.
Cuando estos problemas persisten, pueden repercutir sobre el estado de ánimo, la concentración y la calidad de vida.
Cambios en el estado de ánimo y la concentración
Durante la transición menopáusica algunas mujeres refieren mayor irritabilidad, cambios emocionales, ansiedad o sensación de ánimo bajo.
También es relativamente frecuente describir una especie de «niebla mental», con dificultad para concentrarse, pequeños olvidos o la sensación de tener menor agilidad mental.
Esto no significa que la menopausia provoque necesariamente un trastorno psicológico ni un deterioro cognitivo.
Los cambios hormonales, las alteraciones del sueño y las circunstancias personales que coinciden con esta etapa pueden contribuir conjuntamente a estos síntomas.
Si son intensos o persistentes, es importante valorarlos adecuadamente y no asumir simplemente que «es la edad».
Sequedad vaginal y molestias durante las relaciones
Este es uno de los síntomas de los que se habla menos, pese a ser muy frecuente.
La disminución de los estrógenos puede provocar cambios en los tejidos de la vulva, la vagina y las vías urinarias. Actualmente, este conjunto de alteraciones se conoce como síndrome genitourinario de la menopausia.
Puede producir:
- Sequedad vaginal.
- Picor o escozor.
- Sensación de irritación.
- Menor lubricación.
- Dolor o molestias durante las relaciones sexuales.
- Pequeños sangrados después de las relaciones.
- Urgencia o molestias urinarias.
- Infecciones urinarias recurrentes en algunas mujeres.
A diferencia de otros síntomas de la menopausia, estas molestias no suelen desaparecer espontáneamente con el paso de los años y pueden empeorar si no se tratan.
La buena noticia es que existen diferentes opciones terapéuticas y no es necesario resignarse a convivir con ellas.
¿La menopausia afecta al deseo sexual?
Puede hacerlo, aunque la sexualidad durante la menopausia depende de muchos factores.
Los cambios hormonales pueden influir sobre el deseo, pero también intervienen el descanso, el estado emocional, la relación de pareja, determinados medicamentos y, especialmente, la aparición de dolor o sequedad vaginal.
Si las relaciones comienzan a resultar dolorosas, es comprensible que disminuya el deseo de mantenerlas.
Por ello, cuando aparece un cambio importante en la vida sexual conviene analizar las posibles causas en lugar de considerarlo inevitable por la edad.
Cambios en los huesos
Los estrógenos desempeñan un papel importante en el mantenimiento de la masa ósea.
Tras la menopausia se acelera la pérdida de hueso y, con el paso del tiempo, algunas mujeres pueden desarrollar osteoporosis, aumentando el riesgo de fracturas.
No todas las mujeres necesitan realizar las mismas pruebas ni tienen el mismo riesgo.
Los antecedentes familiares, determinadas enfermedades, algunos tratamientos, el bajo peso, el tabaquismo y otros factores ayudan a decidir cuándo es conveniente estudiar la salud ósea.
La actividad física, especialmente los ejercicios de fuerza, junto con una alimentación adecuada y unos niveles suficientes de calcio y vitamina D, forman parte de las medidas fundamentales para cuidar el hueso.
¿Y la salud cardiovascular?
La menopausia también coincide con cambios metabólicos que pueden modificar el riesgo cardiovascular.
Con la edad pueden producirse alteraciones en el colesterol, la presión arterial, la distribución de la grasa corporal o el metabolismo de la glucosa.
Por ello, cuidar la salud durante la menopausia va mucho más allá de controlar los síntomas ginecológicos.
Mantener actividad física regular, evitar el tabaco, cuidar la alimentación y controlar periódicamente la presión arterial y otros factores de riesgo forma parte de una atención integral.
¿Hay que hacer análisis para saber si estoy en la menopausia?
No siempre.
En una mujer de la edad habitual, con cambios característicos en sus menstruaciones y síntomas compatibles, el diagnóstico suele ser fundamentalmente clínico y generalmente no es necesario realizar análisis hormonales de forma rutinaria.
Existen situaciones concretas en las que sí puede estar indicado realizar estudios adicionales, especialmente cuando los síntomas aparecen a una edad inesperada o existen dudas diagnósticas.
La valoración debe individualizarse.
¿Existe tratamiento para los síntomas de la menopausia?
Sí.
Y esta es probablemente una de las ideas más importantes: tener síntomas relacionados con la menopausia no significa que haya que soportarlos sin tratamiento.
Las opciones dependerán de cuáles sean los síntomas, su intensidad, los antecedentes médicos y las preferencias de cada mujer.
Pueden incluir medidas relacionadas con el estilo de vida, tratamientos no hormonales, tratamientos vaginales locales o tratamiento hormonal de la menopausia.
¿Es peligrosa la terapia hormonal?
Durante años ha existido mucha preocupación alrededor del tratamiento hormonal de la menopausia. Actualmente sabemos que no se puede hablar de este tratamiento simplemente como «bueno» o «malo».
Sus beneficios y riesgos dependen de factores como:
- La edad.
- El tiempo transcurrido desde la menopausia.
- Los síntomas que se quieren tratar.
- Los antecedentes personales y familiares.
- El tipo de tratamiento.
- La dosis y la vía de administración.
En mujeres adecuadamente seleccionadas, el tratamiento hormonal constituye la opción más eficaz para los sofocos y otros síntomas vasomotores y puede aportar otros beneficios.
Sin embargo, no está indicado en todas las mujeres.
Por eso, la decisión debe realizarse de manera individualizada después de valorar beneficios, riesgos y preferencias.
¿Qué ocurre con la sequedad vaginal?
Cuando predominan la sequedad, el dolor con las relaciones u otros síntomas genitourinarios, existen tratamientos específicos.
En los casos leves pueden ser útiles los hidratantes vaginales utilizados regularmente y los lubricantes durante las relaciones.
Cuando los síntomas son más importantes, existen otras alternativas, incluidos determinados tratamientos hormonales locales, que pueden resultar muy eficaces.
El tratamiento debe adaptarse a cada mujer y a sus antecedentes.
¿Cuándo debería consultar al ginecólogo?
Es recomendable solicitar una valoración si:
- Los síntomas interfieren con tu descanso o calidad de vida.
- Presentas sequedad vaginal o dolor durante las relaciones.
- Tienes dudas sobre si estás entrando en la menopausia.
- Quieres conocer las diferentes opciones de tratamiento.
- Presentas reglas muy abundantes o sangrados irregulares que te preocupan.
- Tienes factores de riesgo de osteoporosis.
- Quieres realizar una revisión ginecológica durante esta nueva etapa.
Y existe una situación que merece especial atención: cualquier sangrado vaginal que aparezca después de la menopausia debe ser estudiado.
Preguntas frecuentes sobre la menopausia
¿A qué edad suele llegar la menopausia?
La edad media se sitúa aproximadamente alrededor de los 50-51 años, aunque existe variabilidad entre mujeres.
¿Puedo estar en perimenopausia aunque todavía tenga la regla?
Sí. De hecho, los primeros síntomas suelen comenzar antes de que desaparezcan definitivamente las menstruaciones.
¿Es normal engordar durante la menopausia?
Durante esta etapa pueden producirse cambios en la composición corporal y en la distribución de la grasa. Sin embargo, el aumento de peso no depende exclusivamente de la menopausia y también intervienen la edad, la alimentación, la actividad física y otros factores.
¿Tengo que hacerme una analítica hormonal?
En la mayoría de las mujeres mayores de 45 años con síntomas típicos no es necesaria para diagnosticar la menopausia. Puede estar indicada en determinadas circunstancias.
¿La menopausia disminuye siempre el deseo sexual?
No. Algunas mujeres experimentan cambios en el deseo y otras no. La sexualidad depende de factores hormonales, físicos, emocionales y de pareja.
¿Tengo que seguir acudiendo al ginecólogo después de la menopausia?
Sí. Alcanzar la menopausia no significa que dejen de ser necesarios los cuidados ginecológicos. Las revisiones y pruebas que correspondan dependerán de la edad, los antecedentes y los programas de prevención establecidos.
Menopausia: una nueva etapa, no una enfermedad
La menopausia es una etapa fisiológica de la vida de la mujer, no una enfermedad.
Pero que sea un proceso natural no significa que haya que normalizar síntomas que afectan significativamente al bienestar, al descanso, a la sexualidad o a la calidad de vida.
Y, sobre todo, no todo son sofocos.
Entender los cambios que están ocurriendo permite identificar qué molestias forman parte de esta transición, descartar otros problemas cuando sea necesario y encontrar las opciones que mejor se adapten a cada mujer.
En Clínica Astravia, en Santiago de Compostela, realizamos una valoración individualizada durante la perimenopausia y la menopausia, prestando atención tanto a los síntomas ginecológicos como a la prevención y al bienestar de cada mujer.
¿Estás empezando a notar cambios?
Si tus menstruaciones están cambiando, tienes sofocos, duermes peor, notas sequedad vaginal o simplemente quieres saber cómo cuidar tu salud durante esta etapa, puedes solicitar una consulta en Clínica Astravia.
Pide tu cita online y resolveremos tus dudas de forma cercana, clara y personalizada.